EL LIBRO DE LA GUINDALERA
Juan Jose Cuadros
Un
librito pequeño y entrañable que no podía faltar en nuestro blog… está a punto
de agotarse (aun quedaban un par de ejemplares en la librería de Alonso
Heredia) y si bien no es una obra maestra de la literatura, ni pasara a la
historia del urbanismo o del costumbrismo, es sencillamente encantador.
Los
chicos de marketing llaman “storytelling” a esa magia, ese sueño, esa visión
que tiene todo producto, todo sitio, la historia de cada persona. La diferencia entre contarla o no contarla
puede hacer que un sitio (o un producto, o una persona) sean visualizados de
una u otra manera.
Y la Guindalera tiene
storytelling, tiene el Recreativo, que juega al futbol desde 1924, tiene sus
calles estrechas tan fuera de lugar con edificios llenos de personalidad y
encantadoras tabernas donde la gente se conoce. Tiene negocios que ya no se
encuentran, artistas que se reivindican como artesanos, monjas con toquilla, un
club deportivo en el que para jugar al tenis tienes que ir de blanco, un montón
de pequeños negocios que lucen el nombre
del Barrio y los colores de su equipo, calles
que desaparecen para renacer como el Guadiana, y tiene este libro de tapas
naranjas.
Escrito
a finales de 1986, la historia es muy sencilla. El autor, se pasea y va
tomándose vinos, hablando de lo que ve, de los vecinos y sus negocios, de las
calles y sus historias.
Al
leerlo, te encuentras con un Barrio que ha cambiado mucho en estos 27 años, el
autor y sus protagonistas ya murieron y muchos de sus viejos edificios cayeron
bajo la picota que los transformó en bloques de ladrillo con garaje y a veces con
piscina. Las calles se han ensanchado por tramos, algunas se han peatonalizado,
los bares han cambiado de nombre, la
Playa se modernizó y lleno de escalones y algunos de los
negocios ya ni se recuerdan, como los merenderos o los hotelillos.
Ya no
quedan punkis ni mods, si no los buscas en los corazones, ya no hay guerras de
pintura en las tapias de la parroquia, pero el espíritu de lo que cuenta, sus
reflexiones, siguen de rabiosa actualidad, cuando habla del carácter del Barrio
y de sus gentes, subsisten, cuando habla de lo que aquí puedes encontrar… acompañado
de interesantes reflexiones sobre las lindes, la gentifricación, el falso
romanticismo o la importancia de un paso de cebra.
Otras
cosas se mantienen con su carácter definido aunque los caballos no se acerquen
por la calle Méjico al Club Apostol Santiago. La peña Atlética que acaba de
actualizar el luminoso, la farmacia de
Alonso Heredia que sobrevivió alzándose sobre sí misma, los burdeles con sus
neones, ya que al fin y al cabo aquí acababa el tranvía… y los usuarios del
centro venían amparados en el anonimato, un anonimato al que se resisten
tenazmente los vecinos de la vieja Guindalera, ignorando pertinazmente que
viven en una capital europea. La
Casa Grande … Cerraron 2 de los 3 cines, pero sigue habiendo uno
con cuatro salas, y Teatro, y Mercado, que por cierto ha sabido resurgir de sus
cenizas. Los padres se organizan para contar cuentos en la Biblioteca ya que recortaron
el servicio, y en los vestuarios del polideportivo hay quien se saluda por su
nombre.
En
resumen, que nadie busque una biblia del guindalerismo, si es que tal cosa
existe. Es lo que es, tan simple y tan ingenuo, tan lirico y maravilloso, que
había que contarlo.
Pablo Mendoza

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